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sábado, 4 de octubre de 2014

QUIERO VOLVER

Representantes de la nueva gnosis
Que nos corroen como la osteoporosis
Alzan la voz los místicos que mueven masas
Con nuevas revelaciones, con nuevas amenazas

Con un chasquido de sus dedos artificiosos
Hacen prodigios cautivando a los supersticiosos
Han despojado al evangelio de su esencia
Su pragmatismo dicta y justifica sus creencias

Se abren las puertas al fantasma de Pelagio*
Que viene exigiendo derecho de sufragio
Se disfraza de un liviano humanismo secular
Desestimando la Gracia que nos puede salvar

Tratando de convencernos con sutileza
Que “El hombre es bueno por naturaleza”
Es una ciega estimación antropológica
Al ver la humanidad resulta paradójica

No hay ni uno justo dice el libro de Romanos
Inmundos de labios y sucios de las manos
¿Quién quitará de nuestras mentes el pecado?
Solo la sangre del Cristo crucificado.

//Quiero volver a la cruz donde pude ver tu luz
Tu Palabra mi D!os donde pude escuchar tu voz//

En el rincón abandonado de la casa
Hay una Biblia y su enseñanza se hace escasa
Ha sido reemplazada por ideologías
extrema heterodoxia y nuevas herejías

Unos le han puesto encima el peso de la tradición
Otros la han desplazado por nueva revelación
La han cercenado en textos fuera de contexto
Para hacer un tercer Testamento de pretexto

Hacen de menos a los doce fundamentos **
Con falsa autoridad, con falsos argumentos
Han hecho a un lado la sólida enseñanza
Y la piedra angular donde la fe se afianza

Es tiempo de revolución y de reforma
De regresar a la Palabra que transforma
Para que nuestras mentes no se amolden a este siglo
Que nos deforma y nos convierte en un vestiglo.***

En Cristo está el tesoro del conocimiento
La ciencia, sabiduría y todo entendimiento
Sin Cristo nuestra mente sería entenebrecida
Y nuestra cultura occidental estaría perdida.

//Quiero volver a la cruz donde pude ver tu luz
Tu Palabra mi D!os donde pude escuchar tu voz//


Explicación: Muchos creyentes le hemos dado más importancia a la tradición que a la Sagrada Escritura (quizá esto es más en el catolicismo) y otros le hemos dado más importancia a las experiencias místicas y "revelaciones" personales que a la Revelación de D!os en la Biblia (esto es más en el protestantismo neo pentecostal). Necesitamos arrepentirnos y regresar a la Escritura, al evangelio de Jesús y a sus enseñanzas para reformarnos.

* Pelagio: Monje que vivió entre el siglo IV y V, acusado de heresiarca pues enseñaba que la naturaleza del hombre es básicamente buena y que puede hacer la voluntad de D!os y escoger a D!os sin la intervención divina por su Gracia; contradiciendo así la Escritura (Efesios 2, Romanos 3, Salmo 51:5).

** Los doce fundamentos, es una alusión a los 12 apóstoles (más Pablo) quienes sentaron la sana enseñanza de la fe según Efesios 2:20. En estos tiempos hemos cometido el error de igualar a los nuevos "apóstoles" y sus "nuevas revelaciones" con los 12 apóstoles auténticos y la Revelación dada en la Biblia.

***Vestiglo: Es un monstruo fantástico y horrible. Sin la corrección de la Palabra, terminamos siendo semejantes a un monstruo deforme.

jueves, 28 de agosto de 2014

¿Quién o qué rayos es D!os? Parte I

De la serie #EnEstoCreo

La humanidad desde hace miles de años ha dejado constancia a través de construcciones, escritos, dibujos, etc. de una búsqueda insaciable por lo trascendente, lo espiritual, lo divino. Esta búsqueda ha adoptado varias formas. A esta búsqueda le llamamos religión.

Religión viene del termino "re-ligar". ¿Re-ligar qué? Re-ligar al hombre con lo trascendente, lo divino, lo eterno, lo espiritual. Re-ligarlo con el cosmos o con Dios. Sea cual sea el nombre que adopte la religión busca esto: Re- ligar. Esto quiere decir que hay una relación que está rota o que hay partes que están separadas y que necesitan ser unidas o re-ligadas. Lo que el hombre busca (consciente o inconscientemente) es a D!os.

Creo en la existencia de D!os. No creo que se pueda demostrar de manera científica su existencia, como tampoco se puede negar científicamente la misma. Simplemente la ciencia es limitada y nuestros sentidos por los cuales percibimos la realidad también los son. Nuestro cerebro esta ampliamente desarrollado pero nuestro entendimiento es limitado. Pero sí hay pruebas en el universo por las cuales podemos deducir que hay una inteligencia creadora detrás de todo lo que existe.

El astrónomo Fred Hoyle, un escéptico en cuestiones religiosas declaró en The Universe: Some Past and Present Reflections que "la interpretación de sentido común de los hechos (que permiten la vida en nuestro universo) sugiere que una super-inteligencia ha andado toqueteando tanto la física, como la química y la biología, y que no hay fuerzas ciegas dignas de mención en la naturaleza. Las cifras que podemos extraer de los hechos me parecen tan abrumadoras que sitúan esta conclusión fuera de toda duda". 

Descubrimientos en biogenética, astronomía y más nos revelan pistas de una inteligencia detrás de lo que vemos y somos. A esto le llamamos la "revelación natural". La evolución aunque creíble y probable desde un punto de vista científico, solo nos puede decir cómo se ha desarrollado la vida pero no nos dice cómo se originó.

Las culturas antiguas atribuían el origen a fuerzas divinas. Tenían relatos cosmológicos y para ello tenían dioses, muchos dioses, demasiados dioses. Solo unas cuantas rligiones podría decirse que eran monoteístas, como el Zoroastrismo en Persia y el Judaísmo en la cultura hebrea. Los hebreos son los descendientes de Abram que luego pasó a llamarse Abraham. Y es acerca de él y de su hallazgo espiritual que me detendré a hablar.

El Genesis o Bereshit, que es el primer libro de la Torah (que forma parte de la Biblia) y que fue escrito por Moisés, según la tradición judía, nos muestra a un hombre (Abraham) que creció dentro de la cultura caldea e influenciado por ella durante el tercer milenio antes de Cristo aproximadamente. Vivía rodeado de una cultura politeísta. Su familia y su comunidad, al igual que muchas otras, tenían un panteón de dioses. Un dios para cada fenómeno de la naturaleza. Todos los dioses, según quienes creían en ellos, estaban llenos de pasiones y características iguales a los hombres. Eran dioses creados a imagen y semejanza del hombre e incluso peleaban entre sí por poder, territorio u otras razones.

El hombre en su búsqueda de re-ligarse con lo espiritual creó caminos, imperfectos como él mismo. Creó dioses imperfectos como él mismo. Hizo formulas, imperfectas como él mismo. Perdió su rumbo. Sabía que algo le faltaba, que había algo trascendente. La naturaleza se lo sugería (revelación natural) y sabía que se debía re-ligar a ello. Pero el hombre erró al blanco (a esto se le llama pecado y hablaré de eso en otro post) y se perdió entre sus muchos dioses.

En ese contexto Abram tiene una experiencia trascendente. Recibe una revelación. Alguien que no ve le dice "vete de tu tierra y de tu parentela a la tierra que yo te mostraré". Esa voz le ordena a desligarse de su entorno, a renunciar a su cultura, a desligarse de lo que más amaba (su familia) para poder quebrar sus paradigmas y despojarse de todo bagaje cultural anterior. Esa voz es de un dios diferente, uno sin nombre y sin rostro. Uno que no es creado a imagen y semejanza del hombre, uno que dice ser el creador y el único. Uno que no se puede representar, que va más allá de nuestra capacidad intelectual y que sobrepasa nuestro sentido religioso. Un D!os que no espera a que podamos re-ligarnos a Él sino que Él toma la iniciativa para re-ligarse con nosotros. Es un D!os que irrumpe en la historia personal de Abram y en la Historia de la humanidad.

De hecho ese concepto de que D!os interviene en nuestra Historia, es una idea fundamental de la fe judeo-cristiana. Y después que ese D!os habló la Historia nunca fue igual. 

CONTINUARÁ EN EL SIGUIENTE POST: ¿Quién o que rayos es D!os? Parte II
De la serie #EnEstoCreo

martes, 4 de febrero de 2014

¿Causa o Autor?

Siguiendo con la lectura programada de "La Crisis de Dios HOY" de Juan José Tamayo Acosta, me encontré con un par de palabras utilizadas por Kant que me hicieron pensar: Causa o Autor.

Me he topado con un sin fin de personas que dicen creer en D!os. Pero cada una tiene una concepción distinta de D!os y por ende, sus principios y su cosmovisión presenta características muy especiales.

Encuentro personas que creen en D!os pero lo ven como una "Causa". Una fuerza impersonal que provocó un Big Bang y de alguna manera creó lo que hoy existe. Su fuerza y sus leyes están en los principios que rigen la materia, el mundo, la naturaleza. Algunos de ellos incluso creen en un sistema de castigos recompensas pre-seteados de alguna manera en la naturaleza. Lo ven algo así como "Karma". Hago algo bueno y recibo algo bueno. Hago algo malo y recibo algo malo. Es una fuerza que atrae o aleja, dependiendo nuestras acciones. Es una fuerza que resulta de esa gran Causa que de alguna manera asocian a la idea de D!os. Pero al fin de al cabo... un D!os amorfo e impersonal, sin intervención directa en la historia de la humanidad.

Existe otro grupo de personas que creen en D!os como un Autor. Es la figura de alguien (no algo) que se detiene a pensar en una obra de arte. Lo ve en su mente primero y luego lo plasma en un lienzo. La obra puede parecer imperfecta al inicio o durante el proceso. Es algo incompleto en el lienzo y quizá sin sentido. Pero en la mente del Autor el cuadro está terminado. En su previsualización, en su corazón.  Este Autor interviene en el lienzo directamente y tiene personalidad y conciencia.  Quienes ven así a D!os, creen en un sistema de castigo o recompensa en esta vida y/o en la otra que evaluará sus acciones y dará a cada uno según su obra.   Dentro de este tipo de personas hay ideas en común y otras muy distintas o antagónicas.

Los segundos pueden entrar en una antromorfización de D!os, reduciéndolo a un concepto humano solamente y perdiendo de vista su naturaleza infinita e incomprensible. Para muchos de ellos, este Autor no pinta para sí mismo sino para la obra en proceso. Dicen "yo soy la obra y el Autor pinta para mí". Y la obra se ve a sí misma como fin y propósito máximo. Se ve a sí misma como causa del Autor. Es como decir... que la obra de arte hace al Autor y no el Autor a la obra de arte.  Como si la pintura fuese creada para sí y no para complacer al Autor.

Pero el Autor no pinta para complacer a la pintura o a la obra de arte. Pinta para complacerse a sí mismo, pues en su obra encuentra recreación. Luego, por ser la obra maestra una obra de sus manos, en la cual ha invertido parte de sí... la amará.  No por lo que pueda valer en el sentido material o monetario, sino por el valor en sí de ser una obra propia.

Por eso, sin caer en el concepto que reduzca a D!os a un simple Autor que trabaja para mí, es más bien un Autor que trabaja para sí. Yo solo soy su obra y como obra suya Él se complace en mí. Y valgo porque Él ha dejado parte de sí mismo en mí.

Creo en D!os como Causa, por ser una fuerza inverosímil y el Ser infinito que yo jamás lograré comprender. Pero creo también en D!os como Autor, que ha mostrado su personalidad y su plan creativo en medio de este proceso incompleto de nuestra existencia. ¿Pero cómo nos ha mostrado su plan?  A través de su Hijo Jesucristo del cual la Historia y los evangelios históricos han dado testimonio. Y un testimonio dado con una voz tan contundente que ni los siglos que han venido y devenido con decires místicos, filosóficos, metafísicos y científicos han logrado acallar.

El evangelio de Juan dice que en el Principio era el Verbo. Y el Verbo estaba con D!os y era D!os. Y por Él, todas las cosas fueron creadas. Y sin Él nada de lo que ha sido hecho, hubiera sido hecho. Y en otra parte Juan afirma "hemos visto su gloria". Sí. Lo vieron y lo palparon. Caminó con ellos. El Verbo y el Autor de la vida.

En esa Causa y en ese Autor... creo.

martes, 21 de enero de 2014

El Dios de Leibniz

En los otros artículos relacionados a la lectura programada del libro "La crisis de Dios HOY", escribí un poco sobre Descartes y Spinoza, grandes racionalistas del siglo VII. Pero hubo otro muy grande, Leibniz. Nació en 1646 y fue filósofo, lógico, matemático, jurista y político alemán.

Él defendió la existencia de un principio originario del ser, que es capaz de unificar todos los tipos de fenómenos. Este principio es: La Fuerza.

Su idea central del sistema filosófico es "la existencia de una conexión real, orgánica y operativa entre todos los fenómenos del mundo.  Una Armonía Preestablecida que es el enlace y acomodamiento de todas las cosas creadas a cada una y de cada una a todas las demás". 

Para él, la creación implicó un cálculo de infinitas variables que realizó el pensamiento divino. Dios es totalmente libre al crear el mundo existente. Pudo haber elegido otro, porque es “el mejor de los mundos posibles.”  En un sentido numérico o matemático por una parte, pero también en un sentido moral.

Leibniz habla a favor de la existencia de Dios y hecha mano del argumento ontológico que ya he mencionado en post anteriores. Se refiere al enunciado “Dios existe”, el cual se confirma por si mismo. La idea es que Dios es un ser sumamente perfecto; la existencia es una perfección, por lo tanto la existencia debe ser necesariamente un atributo de Dios, entonces… sí, Dios existe.  La existencia es parte de la esencia de Dios.

Dicho de esta forma, el argumento resulta vacío para muchos otros pensadores y francamente, en lo personal no me prueba nada.  Me agrega valor a un concepto preestablecido de D!os pero no me sirve como una prueba de su existencia.

Para Leibniz, el obrar de D!os busca siempre lo mejor. Pero si existe el mal en el mundo… quién es responsable de ello? Dios? Él responde que no. Sus argumentos están en La Teodicea donde habla del mal metafísico, físico y moral.

El mal metafísico es la imperfección del ser humano que es el resultado de su finitud, donde radica la fuente del mal y el error. La capacidad para hacer el mal y padecerlo. Pero si D!os creó al hombre, entonces… es el responsable del mal?  Leibniz dice que no, ya que es mejor existir que no existir y que "Dios desea antecedentemente el bien y consiguientemente lo mejor.  Que incluso en el mejor de los mundos posibles los seres creados somos imperfectos ya que de otra forma seríamos dioses".

El mal físico son los sufrimientos humanos y Leibniz lo considera como parte del orden. Resultado, muchas veces del mal moral, o un medio para el perfeccionamiento.

Por último, el mal moral es el pecado. Entonces, de nuevo surge la pregunta… el mal moral es responsabilidad de D!os? De nuevo su respuesta es no, ya que estas acciones malas del ser humano son un despliegue de su carácter imperfecto y limitado como creatura. Dios no quiere el mal moral ni es la causa de él, pero lo permite para respetar la libertad humana.  Estas definiciones tuviero aceptación por muchos pero fueron altamente criticados por otros, hasta la fecha.

J. Echevería, traductor de Leibniz dijo que "el Dios leibniciano, se refiere primordialmente a la sustancia que solo se manifiesta en los individuos o seres individuales, nunca en los géneros o especies que lo subsumen".

Ahora, si tomamos las palabras de Leibniz acerca del mal metafísico y el mal moral, y le damos seguimiento al concepto, podríamos decir que el mal viene de las decisiones malas de los hombres, las cuales basa en su razonamiento y experiencia las cuales son finitas. Esas decisiones se hacen reales a través de la misma voluntad del hombre. Y si Dios manipulara la voluntad del hombre, entonces el hombre no sería una criatura libre.

D!os dotó al hombre de características que están presentes en la misma divinidad. Características como la libertad de decidir o libre albedrío; y la voluntad. Esto, aún sabiendo que el hombre podría voluntariamente elegir mal y elegir el mal como parte de su propia finitud como ser creado. 

Las Escrituras Sagradas dejan ver que aunque D!os no deseaba que el hombre eligiera mal, le permitió elegir libremente como un ser creado a semejanza divina. Sabiendo que el hombre elegiría mal y que por dicha decisión se sometería a sí mismo al mal y al sufrimiento, tenía un plan. El de hacerse algún día un hombre finito y experimentar en sí mismo el mal y las consecuencias del mal que Él no hizo. Tomando el sufrimiento y el dolor resultantes de las malas decisiones de la humanidad en su mismo ser.


Y el D!os hombre que es la vida, experimentó en sí mismo la muerte, resultado del mal del hombre. Esto paradójicamente para padecer Él, en sí mismo el mal que no creó pero permitió. Y no solo padecerlo, sino vencerlo en la paradoja de la cruz. Tomando mi lugar y el tuyo para destruir lo que ningún hombre finito podría destruir sin destruirse a sí mismo, ya que eso es inherente a su naturaleza caída: el pecado. Tal obra solo la podía realizar el mismo creador infinito, perfecto y poderoso en la cruz del calvario, por ti y por mi.

(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

martes, 14 de enero de 2014

Spinoza y el Panteísmo

En post anteriores había escrito acerca de Descartes y Pascal. Y acerca de como uno creía que se podía demostrar la existencia de D!os a través de la razón y el otro creía que tal cosa era imposible ya que nuestro razonamiento y nuestro mundo es finito y no podía acercarse siquiera a entender a D!os y probar por puros medios empíricos su existencia. Dichos post son el resultado de la lectura programada del libro La Crisis de Dios HOY de Juan José Tamayo Acosta.

Escribí también acerca del deísmo ilustrado, que entre sus corrientes mantiene la postura de que D!os existe y es creador, pero no interactúa con la humanidad ni interviene en la Historia. Este deísmo es en parte, un resultado de tratar de explicar a D!os y de demostrar su existencia solo a través de la revelación natural, que es la naturaleza, el mundo que nos rodea, su ordenamiento y los principios que le rigen. Esta forma de comprensión tiene poco o nada de fundamentación en la revelación especial como La Escritura Sagrada judeo cristiana.

Ahora bien, uno de los pensadores que se salió de la ortodoxia religiosa de su entorno a la heterodoxia, fue Baruc Spinoza, que nació en Amsterdam en 1632.  Él se alejó de los dogmas y las interpretaciones tradicionales para manifestar su concepto acerca de D!os. Lo que la matefísica tradicional llama Dios, él llama Naturaleza. Para Spinoza, Dios y la Naturaleza son intercambiables. Les define como substancia que es en sí y se concibe por sí, cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa para formarse.  La substancia se basta a sí misma y es infinita, eterna e increada.

El Dios de Spinoza no es un Dios relacional ni personal. Está libre de alegrías y tristezas por lo que no puede entablar una relación directa con el hombre.  Con esto disuelve a Dios en la totalidad del mundo.  Aunque algunos le tildaron de ateo, para Kant el spinozimo es mas bien cosmoteísmo. 

Este tipo de pensamiento es Panteísta, que ve a Dios en la naturaleza, como parte de la naturaleza y es en sí, la naturaleza. De esa cuenta se podría decir que el oxígeno es Dios, la vaca es Dios, el suelo e Dios, la silla donde estás sentado es Dios, etc.

Este panteísmo proviene de un acercamiento a D!os solo a través de la misma naturaleza que es finita y no tiene consecuencias de alcance moral ni eterno. Porque si D!os no fuese una persona no necesitamos orarle, obedecerle ni rendirle cuentas.  Es algo totalmente diferente a lo que profesamos los creyentes bíblicos, que confiamos en las Sagradas Escrituras como revelación de D!os a la humanidad. Para mi como para muchos otros, esta revelación es progresiva y limitada porque esta hecha dentro de un mundo limitado, pero las palabras que se guardan dentro, poseen vida y esa vida trasciende los límites de lo finito. Tiene un alcance ilimitado.

En ellas comprendemos que D!os esta interesado en una relación con el hombre. Es una persona y posee sentimientos, emociones y pensamientos como nosotros puesto que nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza y no viceversa. Esta antromofización de D!os es solo de su concepto, para poder comprenderlo en parte, pero no es una antromorfización de su escencia.

Para pensar: Si D!os y la Naturaleza son un mismo concepto y en la naturaleza coexisten el bien y el mal… en D!os hay bien y mal a la vez? Y si es así… lo malo y lo bueno solo son parte de un todo y no existe tal división real entre ambas escencias? Tal pensamiento nos dirige a una unidad total en la que no existe ese dualismo entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Cómo entonces puede fundamentarse un sistema moral válido que le ayude a distinguir al hombre entre lo bueno y lo malo? Si D!os es la Naturaleza y es impersonal… le debo rendir cuentas? Si Dios es una escencia distinta a la naturaleza y es personal y tiene voluntad (como lo indican las Sagradas Escrituras y como lo demostró Jesucristo)… debo rendirle cuentas? Cómo afecta esto mi vida y mis decisiones?


(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

martes, 7 de enero de 2014

¿Dios de Abraham o Dios de los filósofos?

Siguiendo con la lectura programada de el libro “La crisis de Dios Hoy” de Juan José Tamayo Acosta, hace unos días escribí en cuanto al tema de Descartes, pero hoy nos encontramos en la Historia con Pascal, quien tuvo características afines a las de Descartes pero también marcadas diferencias en su visión.

Descartes llevó a cabo una revolución filosófica bajo la guía de la razón. Pascal no tiene en poca estima la razón, puesto que la aplica en sus investigaciones científicas, pero subraya que ésta es limitada para comprender la fe y para experimentar a Dios. Por ello habla de un nuevo concepto: La lógica del corazón.

Pascal nació en 1623 y se le consideró un niño prodigio.  Fue matemático, físico, filósofo y teólogo.  El 23 de noviembre de 1654 tiene una experiencia espiritual que cambia para siempre su forma de ver la vida. En su conversión, él dice que le fueron revelados los principios de una “ciencia admirable” basada sobre la “lógica del corazón”. Él distingue entre el pensamiento racionante y el sentimiento o instinto.

Por el corazón conocemos los primeros principios y por la razón las conclusiones lógicas. Ni el corazón es menos que la razón ni la razón menos que el corazón. Por ambos se llega a un conocimiento de la verdad de cierta manera.

Para él, la fe es el camino del corazón y el corazón tiene razones que la razón no entiende. El único camino hacia Dios es por el corazón, pues la fe es un don de Dios, no un don de la razón.

En el Memorial de su segunda conversión, Pascal afirma que Dios es “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, no el Dios de los filósofos y los sabios.” Hay una similitud en su pensamiento y en la de Tertuliano que veía y hacía notar que hay una real diferencia entre Jerusalén y Atenas; la Iglesia de Cristo y la Academia de Platón.

Para Pascal la razón es incierta y no puede comprender ni demostrar la existencia de Dios.  Si Él existe, no tiene límites y por lo tanto esta fuera del alcance de nuestras mentes limitadas. De manera que para Pascal, no se puede conocer a Dios sino a través de Cristo, pues la naturaleza solo convence a los ya convencidos. Quienes dejan a Cristo fuera de su búsqueda de Dios y solo tratan de encontrarlo a través de la naturaleza, pueden caer en el deísmo (del cual escribí en el post anterior referente al libro) o incluso en el ateísmo.

Pascal dijo “Nuestro Dios no consiste simplemente en ser autor de verdades geométricas y del orden de los elementos, no consiste simplemente en un Dios que ejerce su providencia sobre la vida y sobre los bienes de los hombres…” El Dios de los cristianos “es un Dios de amor y de compasión, un Dios que llena el alma y el corazón de quien lo posee; un Dios que hace sentir la propia miseria y la misericordia infinita.”

Ahora, yo, en lo personal, creo que la razón, nos fue dada a los homo sapiens como un reflejo de una de las características de D!os. Por medio de la razón podemos observar el mundo que nos rodea, indagar en el universo y llegar a la conciencia de su existencia.  Es por ello el asombro que todo ser humano tiene frente a tan hermosa y terrible naturaleza. Y ese asombro y temor que sobrecoge al hombre, independientemente de su territorio y cultura, lo ha llevado a las diversas formas de adoración a la divinidad. Como bien han dicho algunos, que el hombre es irremediablemente un ser religioso.

Es por la razón y por nuestra percepción de la naturaleza, que llegamos a la conciencia de algo trascendental, a la conciencia de lo divino. En otras palabras, por la conciencia de esta finitud perceptible por nuestros sentidos, llegamos a la conciencia de la infinitud que va más allá de nuestros sentidos.

Pero esta conciencia de la infinitud, de lo trascendente y de lo divino, es opaca y subjetiva. Es por eso que en Cristo, tenemos la revelación clara de D!os, de su naturaleza y su carácter. Es por la intervención objetiva y real de D!os en la Historia de la humanidad a través del humano más perfecto: Cristo, que nuestra razón finita y limitada es reconciliada con D!os infinito e ilimitado. Y es por Él que nuestra lógica de la razón y el corazón convergen en la experiencia personal de la fe.

(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Razón, Fe, Deísmo

Siguiendo con la reflexión que he estado haciendo luego de leer algunas páginas del libro “La Crisis de Dios HOY” de Juan José Tamayo Acosta, quisiera tocar superficialmente (porque hacerlo de profundidad me llevaría muchas páginas y tiempo) el tema de la visión Cartesiana acerca de la razón, la fe y la existencia de D!os. Y luego hablar un poco acerca del deismo y nuestra relación con el tema.

Iniciemos con una mención que hizo Pannenger acerca de la relación entre Dios y la razón en la modernidad: “En el pensamiento moderno Dios ha sido pensado a partir del hombre en lugar de partir del mundo… “ y es en la modernidad que varios filósofos han expuesto que “el hombre no puede comprenderse a sí mismo en su subjetividad sin presuponer una realidad divina”.

La fe y la razón han sido consideradas y expuestas como contrincantes muchas veces; y como alternas en otras ocasiones.

Revisando la Historia encontramos a Descartes que en su filosofía ve entre la ciencia y la fe, dos caminos complementarios. Aunque muestra su respeto por la teología (y esta, probablemente entendida como teología dogmática) dice también que las verdades reveladas sobrepasan nuestros razonamientos humanos, por lo que no tiene sentido someterlas a nuestro limitado escrutinio mental. Por ello, estas son verdades que se aceptan por un acto de la voluntad y se podrían examinar con ayuda celestial, no humana. Pero aunque la fe y la ciencia, representen para él dos caminos distintos, no son opuestos. Se complementan.

La pregunta que viene después es si se puede demostrar la existencia de Dios a través de la razón? Descartes creyó poder demostrarlo a través del argumento ontológico. En este da a D!os todos los atributos del ser perfecto. Bajo este marco, la existencia y la esencia son inseparables y por eso el mismo enunciado “Dios existe” es una confirmación en sí misma, ya que la esencia exige en sí misma su existencia. Pero este argumento cae porque se puede aplicar no solo a Dios sino a muchos otros conceptos, por lo que ha sido criticado hasta el día de hoy.

Descartes hecha mano de las verdades matemáticas como principios del universo y del mundo que conocemos. Principios que expresan un orden coherente y comprobable. Este orden que rige el universo es una muestra clara de un orden impuesto por D!os. Estas verdades matemáticas eternas han sido establecidas por Él nada más. Y son verdaderas o posibles porque D!os las conoce como verdaderas y posibles y no viceversa.

Pero estas ideas colocan a D!os bajo el dominio de la razón. Es la divinidad creada a la imagen y semejanza de nuestra razón y no viceversa. En esta misma línea de ideas se prevée un concepto deísta de D!os. El deismo es aquella corriente filosófica que reconoce la existencia de un Dios, pero ese reconocimiento no es el resultado de una revelación divina, como el de las Sagradas Escrituras, o de dogmas establecidos por la religión. Más bien ese reconocimiento es el resultado de la revelación que D!os hace de sí mismo a través de las leyes de la naturaleza y a través de la razón.

Un deísta cree en Dios pero no practica ninguna religión necesariamente. Un deísta cree que D!os creó el mundo pero que se desentendió de él y que no interviene en nuestra Historia.

Si lo vemos de esta forma, hay muchos que se hacen llamar a sí mismos “creyentes” pero que viven de la manera más secular. Y al decir aquí “secular” me refiero al término “saeculare” o “siglo”. No me refiero a lugar sino a temporalidad. Me refiero a la manera de pensar de este siglo, este lapso de tiempo en el que D!os permite más de una sola voluntad. Su voluntad permanece inalterable y soberana, pero permite al hombre tomar sus propias decisiones y seguir su propia voluntad, por su libre albedrío y recibiendo sus correspondientes consecuencias.  De ahí que el siglo es el sistema de una voluntad que se revela o contrapone a la de D!os.  Es el hombre haciendo su voluntad sin someterse a la voluntad de D!os.

Es el hombre natural o el que se auto denomina “creyente” pero que no ha sido transformado mentalmente, que acepta la idea de la existencia de D!os pero vive como si Él no interviniera en la Historia de la humanidad o como si no interviniera en su propia vida. Como si D!os no tuviese injerencia en sus asuntos, por lo cual vive su vida sin darle cuentas. 

La pregunta es: No se nos ha colado una pizca de esa actitud deísta en la cristiandad contemporánea? Sabemos y aceptamos que hay una verdad revelada, pero la relegamos a un segundo plano luego de nuestra razón y experiencia personal?


(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)