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martes, 14 de enero de 2014

Spinoza y el Panteísmo

En post anteriores había escrito acerca de Descartes y Pascal. Y acerca de como uno creía que se podía demostrar la existencia de D!os a través de la razón y el otro creía que tal cosa era imposible ya que nuestro razonamiento y nuestro mundo es finito y no podía acercarse siquiera a entender a D!os y probar por puros medios empíricos su existencia. Dichos post son el resultado de la lectura programada del libro La Crisis de Dios HOY de Juan José Tamayo Acosta.

Escribí también acerca del deísmo ilustrado, que entre sus corrientes mantiene la postura de que D!os existe y es creador, pero no interactúa con la humanidad ni interviene en la Historia. Este deísmo es en parte, un resultado de tratar de explicar a D!os y de demostrar su existencia solo a través de la revelación natural, que es la naturaleza, el mundo que nos rodea, su ordenamiento y los principios que le rigen. Esta forma de comprensión tiene poco o nada de fundamentación en la revelación especial como La Escritura Sagrada judeo cristiana.

Ahora bien, uno de los pensadores que se salió de la ortodoxia religiosa de su entorno a la heterodoxia, fue Baruc Spinoza, que nació en Amsterdam en 1632.  Él se alejó de los dogmas y las interpretaciones tradicionales para manifestar su concepto acerca de D!os. Lo que la matefísica tradicional llama Dios, él llama Naturaleza. Para Spinoza, Dios y la Naturaleza son intercambiables. Les define como substancia que es en sí y se concibe por sí, cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa para formarse.  La substancia se basta a sí misma y es infinita, eterna e increada.

El Dios de Spinoza no es un Dios relacional ni personal. Está libre de alegrías y tristezas por lo que no puede entablar una relación directa con el hombre.  Con esto disuelve a Dios en la totalidad del mundo.  Aunque algunos le tildaron de ateo, para Kant el spinozimo es mas bien cosmoteísmo. 

Este tipo de pensamiento es Panteísta, que ve a Dios en la naturaleza, como parte de la naturaleza y es en sí, la naturaleza. De esa cuenta se podría decir que el oxígeno es Dios, la vaca es Dios, el suelo e Dios, la silla donde estás sentado es Dios, etc.

Este panteísmo proviene de un acercamiento a D!os solo a través de la misma naturaleza que es finita y no tiene consecuencias de alcance moral ni eterno. Porque si D!os no fuese una persona no necesitamos orarle, obedecerle ni rendirle cuentas.  Es algo totalmente diferente a lo que profesamos los creyentes bíblicos, que confiamos en las Sagradas Escrituras como revelación de D!os a la humanidad. Para mi como para muchos otros, esta revelación es progresiva y limitada porque esta hecha dentro de un mundo limitado, pero las palabras que se guardan dentro, poseen vida y esa vida trasciende los límites de lo finito. Tiene un alcance ilimitado.

En ellas comprendemos que D!os esta interesado en una relación con el hombre. Es una persona y posee sentimientos, emociones y pensamientos como nosotros puesto que nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza y no viceversa. Esta antromofización de D!os es solo de su concepto, para poder comprenderlo en parte, pero no es una antromorfización de su escencia.

Para pensar: Si D!os y la Naturaleza son un mismo concepto y en la naturaleza coexisten el bien y el mal… en D!os hay bien y mal a la vez? Y si es así… lo malo y lo bueno solo son parte de un todo y no existe tal división real entre ambas escencias? Tal pensamiento nos dirige a una unidad total en la que no existe ese dualismo entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Cómo entonces puede fundamentarse un sistema moral válido que le ayude a distinguir al hombre entre lo bueno y lo malo? Si D!os es la Naturaleza y es impersonal… le debo rendir cuentas? Si Dios es una escencia distinta a la naturaleza y es personal y tiene voluntad (como lo indican las Sagradas Escrituras y como lo demostró Jesucristo)… debo rendirle cuentas? Cómo afecta esto mi vida y mis decisiones?


(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

martes, 7 de enero de 2014

¿Dios de Abraham o Dios de los filósofos?

Siguiendo con la lectura programada de el libro “La crisis de Dios Hoy” de Juan José Tamayo Acosta, hace unos días escribí en cuanto al tema de Descartes, pero hoy nos encontramos en la Historia con Pascal, quien tuvo características afines a las de Descartes pero también marcadas diferencias en su visión.

Descartes llevó a cabo una revolución filosófica bajo la guía de la razón. Pascal no tiene en poca estima la razón, puesto que la aplica en sus investigaciones científicas, pero subraya que ésta es limitada para comprender la fe y para experimentar a Dios. Por ello habla de un nuevo concepto: La lógica del corazón.

Pascal nació en 1623 y se le consideró un niño prodigio.  Fue matemático, físico, filósofo y teólogo.  El 23 de noviembre de 1654 tiene una experiencia espiritual que cambia para siempre su forma de ver la vida. En su conversión, él dice que le fueron revelados los principios de una “ciencia admirable” basada sobre la “lógica del corazón”. Él distingue entre el pensamiento racionante y el sentimiento o instinto.

Por el corazón conocemos los primeros principios y por la razón las conclusiones lógicas. Ni el corazón es menos que la razón ni la razón menos que el corazón. Por ambos se llega a un conocimiento de la verdad de cierta manera.

Para él, la fe es el camino del corazón y el corazón tiene razones que la razón no entiende. El único camino hacia Dios es por el corazón, pues la fe es un don de Dios, no un don de la razón.

En el Memorial de su segunda conversión, Pascal afirma que Dios es “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, no el Dios de los filósofos y los sabios.” Hay una similitud en su pensamiento y en la de Tertuliano que veía y hacía notar que hay una real diferencia entre Jerusalén y Atenas; la Iglesia de Cristo y la Academia de Platón.

Para Pascal la razón es incierta y no puede comprender ni demostrar la existencia de Dios.  Si Él existe, no tiene límites y por lo tanto esta fuera del alcance de nuestras mentes limitadas. De manera que para Pascal, no se puede conocer a Dios sino a través de Cristo, pues la naturaleza solo convence a los ya convencidos. Quienes dejan a Cristo fuera de su búsqueda de Dios y solo tratan de encontrarlo a través de la naturaleza, pueden caer en el deísmo (del cual escribí en el post anterior referente al libro) o incluso en el ateísmo.

Pascal dijo “Nuestro Dios no consiste simplemente en ser autor de verdades geométricas y del orden de los elementos, no consiste simplemente en un Dios que ejerce su providencia sobre la vida y sobre los bienes de los hombres…” El Dios de los cristianos “es un Dios de amor y de compasión, un Dios que llena el alma y el corazón de quien lo posee; un Dios que hace sentir la propia miseria y la misericordia infinita.”

Ahora, yo, en lo personal, creo que la razón, nos fue dada a los homo sapiens como un reflejo de una de las características de D!os. Por medio de la razón podemos observar el mundo que nos rodea, indagar en el universo y llegar a la conciencia de su existencia.  Es por ello el asombro que todo ser humano tiene frente a tan hermosa y terrible naturaleza. Y ese asombro y temor que sobrecoge al hombre, independientemente de su territorio y cultura, lo ha llevado a las diversas formas de adoración a la divinidad. Como bien han dicho algunos, que el hombre es irremediablemente un ser religioso.

Es por la razón y por nuestra percepción de la naturaleza, que llegamos a la conciencia de algo trascendental, a la conciencia de lo divino. En otras palabras, por la conciencia de esta finitud perceptible por nuestros sentidos, llegamos a la conciencia de la infinitud que va más allá de nuestros sentidos.

Pero esta conciencia de la infinitud, de lo trascendente y de lo divino, es opaca y subjetiva. Es por eso que en Cristo, tenemos la revelación clara de D!os, de su naturaleza y su carácter. Es por la intervención objetiva y real de D!os en la Historia de la humanidad a través del humano más perfecto: Cristo, que nuestra razón finita y limitada es reconciliada con D!os infinito e ilimitado. Y es por Él que nuestra lógica de la razón y el corazón convergen en la experiencia personal de la fe.

(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)