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martes, 4 de febrero de 2014

¿Causa o Autor?

Siguiendo con la lectura programada de "La Crisis de Dios HOY" de Juan José Tamayo Acosta, me encontré con un par de palabras utilizadas por Kant que me hicieron pensar: Causa o Autor.

Me he topado con un sin fin de personas que dicen creer en D!os. Pero cada una tiene una concepción distinta de D!os y por ende, sus principios y su cosmovisión presenta características muy especiales.

Encuentro personas que creen en D!os pero lo ven como una "Causa". Una fuerza impersonal que provocó un Big Bang y de alguna manera creó lo que hoy existe. Su fuerza y sus leyes están en los principios que rigen la materia, el mundo, la naturaleza. Algunos de ellos incluso creen en un sistema de castigos recompensas pre-seteados de alguna manera en la naturaleza. Lo ven algo así como "Karma". Hago algo bueno y recibo algo bueno. Hago algo malo y recibo algo malo. Es una fuerza que atrae o aleja, dependiendo nuestras acciones. Es una fuerza que resulta de esa gran Causa que de alguna manera asocian a la idea de D!os. Pero al fin de al cabo... un D!os amorfo e impersonal, sin intervención directa en la historia de la humanidad.

Existe otro grupo de personas que creen en D!os como un Autor. Es la figura de alguien (no algo) que se detiene a pensar en una obra de arte. Lo ve en su mente primero y luego lo plasma en un lienzo. La obra puede parecer imperfecta al inicio o durante el proceso. Es algo incompleto en el lienzo y quizá sin sentido. Pero en la mente del Autor el cuadro está terminado. En su previsualización, en su corazón.  Este Autor interviene en el lienzo directamente y tiene personalidad y conciencia.  Quienes ven así a D!os, creen en un sistema de castigo o recompensa en esta vida y/o en la otra que evaluará sus acciones y dará a cada uno según su obra.   Dentro de este tipo de personas hay ideas en común y otras muy distintas o antagónicas.

Los segundos pueden entrar en una antromorfización de D!os, reduciéndolo a un concepto humano solamente y perdiendo de vista su naturaleza infinita e incomprensible. Para muchos de ellos, este Autor no pinta para sí mismo sino para la obra en proceso. Dicen "yo soy la obra y el Autor pinta para mí". Y la obra se ve a sí misma como fin y propósito máximo. Se ve a sí misma como causa del Autor. Es como decir... que la obra de arte hace al Autor y no el Autor a la obra de arte.  Como si la pintura fuese creada para sí y no para complacer al Autor.

Pero el Autor no pinta para complacer a la pintura o a la obra de arte. Pinta para complacerse a sí mismo, pues en su obra encuentra recreación. Luego, por ser la obra maestra una obra de sus manos, en la cual ha invertido parte de sí... la amará.  No por lo que pueda valer en el sentido material o monetario, sino por el valor en sí de ser una obra propia.

Por eso, sin caer en el concepto que reduzca a D!os a un simple Autor que trabaja para mí, es más bien un Autor que trabaja para sí. Yo solo soy su obra y como obra suya Él se complace en mí. Y valgo porque Él ha dejado parte de sí mismo en mí.

Creo en D!os como Causa, por ser una fuerza inverosímil y el Ser infinito que yo jamás lograré comprender. Pero creo también en D!os como Autor, que ha mostrado su personalidad y su plan creativo en medio de este proceso incompleto de nuestra existencia. ¿Pero cómo nos ha mostrado su plan?  A través de su Hijo Jesucristo del cual la Historia y los evangelios históricos han dado testimonio. Y un testimonio dado con una voz tan contundente que ni los siglos que han venido y devenido con decires místicos, filosóficos, metafísicos y científicos han logrado acallar.

El evangelio de Juan dice que en el Principio era el Verbo. Y el Verbo estaba con D!os y era D!os. Y por Él, todas las cosas fueron creadas. Y sin Él nada de lo que ha sido hecho, hubiera sido hecho. Y en otra parte Juan afirma "hemos visto su gloria". Sí. Lo vieron y lo palparon. Caminó con ellos. El Verbo y el Autor de la vida.

En esa Causa y en ese Autor... creo.

martes, 28 de enero de 2014

El empirismo de David Hume

Siguiendo con la lectura del libro La Crisis de Dios HOY, me he encontrado con David Hume. Él fue un filósofo, sociólogo e historiador que nació en 1711.

Para él, todas las ciencias mantenían una relación directa con la naturaleza humana.  Como la lógica, la política y la estética. Todas tratan de explicar una parte del ser humano.

Él era un empirista, es decir, que entendía que todos los conocimientos de la mente (percepciones) son adquiridos a través de la experiencia.  Quiere decir, que esta corriente niega que vengamos con ideas  o principios innatos al nacer. Al contrario, venimos como una hoja en blanco, sin nada escrito y que todo el conocimiento que poseemos lo hemos obtenido a través de la razón, por la experiencia.

En asuntos de fe, opinaba que al nacer, no venimos con una idea preconcebida de D!os. Sino que lo que sabemos de Él lo aprendemos acá, por inferencia de los fenómenos que nos rodean. No negaba la existencia de D!os, pero sí negaba que pudiésemos obtener, a través de los medios naturales, una inferencia acerca de su existencia. En este caso fue opuesto a Descartes, del cual escribí en reseñas anteriores.

En lo personal, encuentro un contraste de esto con lo que dijo el Apóstol Pablo en Romanos 1:20 “ Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles (de D!os), su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que (los hombres injustos) no tienen excusa.”

En otras palabras, Pablo dice que a través de la naturaleza uno puede inferir o deducir su existencia. A esto se le ha llamado revelación natural, que es la revelación de D!os y su carácter a través de la naturaleza. Pero también creo que esta revelación es parcial. La otra revelación ha venido de la experiencia del hombre cuando su historia es intervenida por D!os en algún punto. De acá viene la revelación especial, como las Escrituras. El estilo profético (hablar en lugar de o por) se ve entremezclado con el estilo histórico de la Biblia.

Y es en ella que encontramos testimonio de Jesucristo, que es la revelación suprema de D!os a los hombres.  Aceptar su existencia histórica objetiva pertenece al campo de la razón. Pero aceptar su divinidad y señorío corresponde al campo de la fe.

Jamás podremos por los medios naturales y por un método empírico comprobar la existencia de D!os. Trataré de explicarme mejor. No puedo colocar la esencia de D!os bajo un microscopio. Tampoco puedo tomar un telescopio y contemplar el rostro de D!os más allá de nuestra atmósfera. No puedo demostrar científicamente que D!os existe. Pero puedo deducir sobre su existencia a través de medios naturales. Los descubrimientos en el campo de la ingeniería genética, por ejemplo, nos dejan anonadados al comprobar la increíble inteligencia en cada uno de los detalles que hacen al ser humano, ser lo que es.

También la Historia y los descubrimientos arqueológicos dan pistas acerca de la confiabilidad de las Escrituras Sagradas judeo cristianas. Todo esto lo puedo colocar ante ti.  Podemos llegar a deducir juntos que el testimonio del cristianismo es real. Pero es nada más a través de la experiencia vívida de la presencia de Cristo en tú vida que podrás al final comprobarlo finalmente. Es algo que trasciende al campo de la razón. Algo que tienes que probar tú mismo.

El testimonio de la naturaleza, el testimonio documentado de las Escrituras, el testimonio de la Historia y el testimonio de las ciencias... aunado al testimonio del Espíritu de Cristo que puedes experimentar dentro de ti, confirma tu fe y trasciende la razón.


martes, 14 de enero de 2014

Spinoza y el Panteísmo

En post anteriores había escrito acerca de Descartes y Pascal. Y acerca de como uno creía que se podía demostrar la existencia de D!os a través de la razón y el otro creía que tal cosa era imposible ya que nuestro razonamiento y nuestro mundo es finito y no podía acercarse siquiera a entender a D!os y probar por puros medios empíricos su existencia. Dichos post son el resultado de la lectura programada del libro La Crisis de Dios HOY de Juan José Tamayo Acosta.

Escribí también acerca del deísmo ilustrado, que entre sus corrientes mantiene la postura de que D!os existe y es creador, pero no interactúa con la humanidad ni interviene en la Historia. Este deísmo es en parte, un resultado de tratar de explicar a D!os y de demostrar su existencia solo a través de la revelación natural, que es la naturaleza, el mundo que nos rodea, su ordenamiento y los principios que le rigen. Esta forma de comprensión tiene poco o nada de fundamentación en la revelación especial como La Escritura Sagrada judeo cristiana.

Ahora bien, uno de los pensadores que se salió de la ortodoxia religiosa de su entorno a la heterodoxia, fue Baruc Spinoza, que nació en Amsterdam en 1632.  Él se alejó de los dogmas y las interpretaciones tradicionales para manifestar su concepto acerca de D!os. Lo que la matefísica tradicional llama Dios, él llama Naturaleza. Para Spinoza, Dios y la Naturaleza son intercambiables. Les define como substancia que es en sí y se concibe por sí, cuyo concepto no necesita del concepto de otra cosa para formarse.  La substancia se basta a sí misma y es infinita, eterna e increada.

El Dios de Spinoza no es un Dios relacional ni personal. Está libre de alegrías y tristezas por lo que no puede entablar una relación directa con el hombre.  Con esto disuelve a Dios en la totalidad del mundo.  Aunque algunos le tildaron de ateo, para Kant el spinozimo es mas bien cosmoteísmo. 

Este tipo de pensamiento es Panteísta, que ve a Dios en la naturaleza, como parte de la naturaleza y es en sí, la naturaleza. De esa cuenta se podría decir que el oxígeno es Dios, la vaca es Dios, el suelo e Dios, la silla donde estás sentado es Dios, etc.

Este panteísmo proviene de un acercamiento a D!os solo a través de la misma naturaleza que es finita y no tiene consecuencias de alcance moral ni eterno. Porque si D!os no fuese una persona no necesitamos orarle, obedecerle ni rendirle cuentas.  Es algo totalmente diferente a lo que profesamos los creyentes bíblicos, que confiamos en las Sagradas Escrituras como revelación de D!os a la humanidad. Para mi como para muchos otros, esta revelación es progresiva y limitada porque esta hecha dentro de un mundo limitado, pero las palabras que se guardan dentro, poseen vida y esa vida trasciende los límites de lo finito. Tiene un alcance ilimitado.

En ellas comprendemos que D!os esta interesado en una relación con el hombre. Es una persona y posee sentimientos, emociones y pensamientos como nosotros puesto que nosotros fuimos creados a su imagen y semejanza y no viceversa. Esta antromofización de D!os es solo de su concepto, para poder comprenderlo en parte, pero no es una antromorfización de su escencia.

Para pensar: Si D!os y la Naturaleza son un mismo concepto y en la naturaleza coexisten el bien y el mal… en D!os hay bien y mal a la vez? Y si es así… lo malo y lo bueno solo son parte de un todo y no existe tal división real entre ambas escencias? Tal pensamiento nos dirige a una unidad total en la que no existe ese dualismo entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Cómo entonces puede fundamentarse un sistema moral válido que le ayude a distinguir al hombre entre lo bueno y lo malo? Si D!os es la Naturaleza y es impersonal… le debo rendir cuentas? Si Dios es una escencia distinta a la naturaleza y es personal y tiene voluntad (como lo indican las Sagradas Escrituras y como lo demostró Jesucristo)… debo rendirle cuentas? Cómo afecta esto mi vida y mis decisiones?


(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

martes, 7 de enero de 2014

¿Dios de Abraham o Dios de los filósofos?

Siguiendo con la lectura programada de el libro “La crisis de Dios Hoy” de Juan José Tamayo Acosta, hace unos días escribí en cuanto al tema de Descartes, pero hoy nos encontramos en la Historia con Pascal, quien tuvo características afines a las de Descartes pero también marcadas diferencias en su visión.

Descartes llevó a cabo una revolución filosófica bajo la guía de la razón. Pascal no tiene en poca estima la razón, puesto que la aplica en sus investigaciones científicas, pero subraya que ésta es limitada para comprender la fe y para experimentar a Dios. Por ello habla de un nuevo concepto: La lógica del corazón.

Pascal nació en 1623 y se le consideró un niño prodigio.  Fue matemático, físico, filósofo y teólogo.  El 23 de noviembre de 1654 tiene una experiencia espiritual que cambia para siempre su forma de ver la vida. En su conversión, él dice que le fueron revelados los principios de una “ciencia admirable” basada sobre la “lógica del corazón”. Él distingue entre el pensamiento racionante y el sentimiento o instinto.

Por el corazón conocemos los primeros principios y por la razón las conclusiones lógicas. Ni el corazón es menos que la razón ni la razón menos que el corazón. Por ambos se llega a un conocimiento de la verdad de cierta manera.

Para él, la fe es el camino del corazón y el corazón tiene razones que la razón no entiende. El único camino hacia Dios es por el corazón, pues la fe es un don de Dios, no un don de la razón.

En el Memorial de su segunda conversión, Pascal afirma que Dios es “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, no el Dios de los filósofos y los sabios.” Hay una similitud en su pensamiento y en la de Tertuliano que veía y hacía notar que hay una real diferencia entre Jerusalén y Atenas; la Iglesia de Cristo y la Academia de Platón.

Para Pascal la razón es incierta y no puede comprender ni demostrar la existencia de Dios.  Si Él existe, no tiene límites y por lo tanto esta fuera del alcance de nuestras mentes limitadas. De manera que para Pascal, no se puede conocer a Dios sino a través de Cristo, pues la naturaleza solo convence a los ya convencidos. Quienes dejan a Cristo fuera de su búsqueda de Dios y solo tratan de encontrarlo a través de la naturaleza, pueden caer en el deísmo (del cual escribí en el post anterior referente al libro) o incluso en el ateísmo.

Pascal dijo “Nuestro Dios no consiste simplemente en ser autor de verdades geométricas y del orden de los elementos, no consiste simplemente en un Dios que ejerce su providencia sobre la vida y sobre los bienes de los hombres…” El Dios de los cristianos “es un Dios de amor y de compasión, un Dios que llena el alma y el corazón de quien lo posee; un Dios que hace sentir la propia miseria y la misericordia infinita.”

Ahora, yo, en lo personal, creo que la razón, nos fue dada a los homo sapiens como un reflejo de una de las características de D!os. Por medio de la razón podemos observar el mundo que nos rodea, indagar en el universo y llegar a la conciencia de su existencia.  Es por ello el asombro que todo ser humano tiene frente a tan hermosa y terrible naturaleza. Y ese asombro y temor que sobrecoge al hombre, independientemente de su territorio y cultura, lo ha llevado a las diversas formas de adoración a la divinidad. Como bien han dicho algunos, que el hombre es irremediablemente un ser religioso.

Es por la razón y por nuestra percepción de la naturaleza, que llegamos a la conciencia de algo trascendental, a la conciencia de lo divino. En otras palabras, por la conciencia de esta finitud perceptible por nuestros sentidos, llegamos a la conciencia de la infinitud que va más allá de nuestros sentidos.

Pero esta conciencia de la infinitud, de lo trascendente y de lo divino, es opaca y subjetiva. Es por eso que en Cristo, tenemos la revelación clara de D!os, de su naturaleza y su carácter. Es por la intervención objetiva y real de D!os en la Historia de la humanidad a través del humano más perfecto: Cristo, que nuestra razón finita y limitada es reconciliada con D!os infinito e ilimitado. Y es por Él que nuestra lógica de la razón y el corazón convergen en la experiencia personal de la fe.

(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Razón, Fe, Deísmo

Siguiendo con la reflexión que he estado haciendo luego de leer algunas páginas del libro “La Crisis de Dios HOY” de Juan José Tamayo Acosta, quisiera tocar superficialmente (porque hacerlo de profundidad me llevaría muchas páginas y tiempo) el tema de la visión Cartesiana acerca de la razón, la fe y la existencia de D!os. Y luego hablar un poco acerca del deismo y nuestra relación con el tema.

Iniciemos con una mención que hizo Pannenger acerca de la relación entre Dios y la razón en la modernidad: “En el pensamiento moderno Dios ha sido pensado a partir del hombre en lugar de partir del mundo… “ y es en la modernidad que varios filósofos han expuesto que “el hombre no puede comprenderse a sí mismo en su subjetividad sin presuponer una realidad divina”.

La fe y la razón han sido consideradas y expuestas como contrincantes muchas veces; y como alternas en otras ocasiones.

Revisando la Historia encontramos a Descartes que en su filosofía ve entre la ciencia y la fe, dos caminos complementarios. Aunque muestra su respeto por la teología (y esta, probablemente entendida como teología dogmática) dice también que las verdades reveladas sobrepasan nuestros razonamientos humanos, por lo que no tiene sentido someterlas a nuestro limitado escrutinio mental. Por ello, estas son verdades que se aceptan por un acto de la voluntad y se podrían examinar con ayuda celestial, no humana. Pero aunque la fe y la ciencia, representen para él dos caminos distintos, no son opuestos. Se complementan.

La pregunta que viene después es si se puede demostrar la existencia de Dios a través de la razón? Descartes creyó poder demostrarlo a través del argumento ontológico. En este da a D!os todos los atributos del ser perfecto. Bajo este marco, la existencia y la esencia son inseparables y por eso el mismo enunciado “Dios existe” es una confirmación en sí misma, ya que la esencia exige en sí misma su existencia. Pero este argumento cae porque se puede aplicar no solo a Dios sino a muchos otros conceptos, por lo que ha sido criticado hasta el día de hoy.

Descartes hecha mano de las verdades matemáticas como principios del universo y del mundo que conocemos. Principios que expresan un orden coherente y comprobable. Este orden que rige el universo es una muestra clara de un orden impuesto por D!os. Estas verdades matemáticas eternas han sido establecidas por Él nada más. Y son verdaderas o posibles porque D!os las conoce como verdaderas y posibles y no viceversa.

Pero estas ideas colocan a D!os bajo el dominio de la razón. Es la divinidad creada a la imagen y semejanza de nuestra razón y no viceversa. En esta misma línea de ideas se prevée un concepto deísta de D!os. El deismo es aquella corriente filosófica que reconoce la existencia de un Dios, pero ese reconocimiento no es el resultado de una revelación divina, como el de las Sagradas Escrituras, o de dogmas establecidos por la religión. Más bien ese reconocimiento es el resultado de la revelación que D!os hace de sí mismo a través de las leyes de la naturaleza y a través de la razón.

Un deísta cree en Dios pero no practica ninguna religión necesariamente. Un deísta cree que D!os creó el mundo pero que se desentendió de él y que no interviene en nuestra Historia.

Si lo vemos de esta forma, hay muchos que se hacen llamar a sí mismos “creyentes” pero que viven de la manera más secular. Y al decir aquí “secular” me refiero al término “saeculare” o “siglo”. No me refiero a lugar sino a temporalidad. Me refiero a la manera de pensar de este siglo, este lapso de tiempo en el que D!os permite más de una sola voluntad. Su voluntad permanece inalterable y soberana, pero permite al hombre tomar sus propias decisiones y seguir su propia voluntad, por su libre albedrío y recibiendo sus correspondientes consecuencias.  De ahí que el siglo es el sistema de una voluntad que se revela o contrapone a la de D!os.  Es el hombre haciendo su voluntad sin someterse a la voluntad de D!os.

Es el hombre natural o el que se auto denomina “creyente” pero que no ha sido transformado mentalmente, que acepta la idea de la existencia de D!os pero vive como si Él no interviniera en la Historia de la humanidad o como si no interviniera en su propia vida. Como si D!os no tuviese injerencia en sus asuntos, por lo cual vive su vida sin darle cuentas. 

La pregunta es: No se nos ha colado una pizca de esa actitud deísta en la cristiandad contemporánea? Sabemos y aceptamos que hay una verdad revelada, pero la relegamos a un segundo plano luego de nuestra razón y experiencia personal?


(La teoría es tomada del Libro La Crisis de Dios HOY, de Juan José Tamayo Acosta)

martes, 10 de diciembre de 2013

Viaje a la Crisis de D!os HOY

Hace una semana y media iniciamos con unos amigos de trabajo, un desafío llamado "El año de 12 Semanas".  Uno de los puntos que forman parte de este desafío es leer 2 libros que nos ayuden a crecer en algún área de nuestra vida. La lectura la llevamos ajustada a calendario para asegurarnos que las metas sean alcanzadas y medidas en el plazo establecido.

Tenía un libro por terminar y gracias a D!os he concluido su lectura, muy bueno por cierto: Historia del Cristianismo Tomo I, de Justo L. González. Espero poder conseguir el tomo II para continuar con la Historia.  Luego, el otro libro que estoy iniciando a leer se llama "La Crisis de Dios HOY" del doctor en teología y filosofía Juan José Tamayo. Parte del desafío que les comenté anteriormente, es escribir un poco de lo que vayamos aprendiendo de la lectura programada.

Hay, quizá demasiados términos en cada uno de estos libros y muchos temas que se colocan sobre la mesa, pero quisiera enfocarme en resaltar aquellas cosas que pudiesen servir de mayor provecho para cada uno de nosotros, desde una perspectiva práctica. Es decir, algo que nos de en qué reflexionar, pero algo también que nos lleve a la acción.

Historia del Cristianismo me dejó con un sabor agridulce, ya que la narración es apasionante y hay historias que inspiran a un cambio y una transformación de pensamiento, como las vidas de Agustín de Hipona, Francisco de Asís, John Wycliff, Juan Huss, etc. Uno encuentra historias inspiradoras de Papas que portaron con dignidad la tiara papal, pero también historias de Papas que la deshonraron, al igual que deshonraron a toda la cristiandad y la fe que profesaban. De todo hay, creyentes que dejaron una huella indeleble de fe, perseverancia y devoción, como de aquellos que no tenían ni la menor idea de que significaba ser cristiano y aún así utilizaban el nombre.

En este recorrido cronológico desde la era de los apóstoles hasta la época de los reformadores antes mencionados, uno encuentra cambios drásticos de paradigmas que van marcando escenas y temporadas. La era escolástica, en la cual el dogma era dogma y la tradición y autoridad de la Iglesia predominaba por sobre todas las áreas de la sociedad, entiéndase política, cultura, educación, artes, etc. Como la transición de pensamiento en el llamado Renacimiento para luego llegar a la Ilustración.

Es aquí donde se sientan las bases para el pensamiento moderno. Si bien en el pasado el pensamiento que moldeaba a la sociedad era, o pretendía ser, teocéntrista, llegamos al punto en que esto cambió a un pensamiento antropocentrista. Si bien antes la autoridad eclesiástica tenía la última palabra (y esta se usó demasiadas veces para perjuicio de la humanidad) y los fundamentos ideológicos y teológicos no se discutían, y quien lo hiciera podría arder en el fuego de los herejes, llegamos al punto en que el hombre llegó a dudar y a cuestionarlo todo. Donde la autoridad quedó en entredicho y los nuevos movimientos intelectuales propiciaban un aire de emancipación de todo yugo que pudiese privar al hombre de su libertad individual.

Pico de la Mirándola decía: "¡Oh suprema liberalidad del Padre Dios! ¡Oh altísima y maravillosísima dicha del ser humano! A él le ha sido concedido tener lo que decida, ser lo que quiera". Con esta expresión alababa la bondad de Dios al darle al hombre la capacidad del libre albedrío, pero también centraba su vista en las maravillosas cualidades y ventajas que poseía el ser humano, como artífice de su propio destino. Poco a poco la mirada del mundo occidental fue desenfocandose de la figura de Dios y centrándose en su más extraordinaria creación, el hombre.

En este marco, inicié a leer "La Crisis de Dios" que en su introducción y primer capítulo presta atención a la obra de René Descartes presentándolo con palabras de Hegel "uno de los hombres que han comenzado desde el principio todas las cosas, con él comienza la cultura, el pensamiento de los tiempos modernos".

Este despertar de la razón, este caminamiento iniciado por la duda metódica, nos he permitido ver la luz del progreso, pero también nos abrió la puerta a una nueva era en la que el hombre ha perdido la capacidad de ver a Dios, por no poder comprobar su existencia de manera científica.  Es ahora cuando se dice que no fue Dios quien creo al hombre, sino el hombre el que creó a Dios.

Europa y muchas naciones, están sumidas ahora en un pensamiento posmodernista, aunado a un fuerte ateísmo y deismo. Simplemente como lo predijo Dietrich Bonhoeffer en 1944: "Nos encaminamos hacia una época totalmente irreligiosa. Simplemente, los seres humanos ya no practican en modo alguno su religión, sin duda la palabra 'religioso' significa, pues, para ellos, algo completamente distinto."

Esta era nos ha permitido tantos avances tecnológicos y muchos progresos en todas las disciplinas. La humanidad ha evolucionado en su forma de pensar. Hemos alcanzado las estrellas. Pero en ese vuelo a las alturas, hemos eclipsado a D!os. Y al decir "eclipsado" lo hago prestando el término. Pues ya alguien había referido la misma analogía diciendo que a D!os no lo podemos destruir, como tampoco podemos destruir al sol. Siempre está ahí, brillando, dando calor. Sin embargo, podemos eclipsarlo. Y eso es lo que hemos hecho, hemos eclipsado a D!os sobreponiendo nuestros múltiples conceptos.

¿Pero en qué momento llegamos hasta acá? ¿Qué rumbo tomamos? La ruta, trataremos de seguirla apegándonos a los rastros que nos ha dejado la historia. Yo quiero saber, entender un poco más, yo quiero emprender la travesía. Si se animan a seguirme, bienvenidos sean.

Sirva esto de breve introducción para los siguientes post que estaré realizando en estas semanas, fruto de la lectura del libro "La Crisis de Dios HOY". Espero puedan encontrarlos interesantes y más aún les sean de provecho.