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jueves, 24 de julio de 2014

ANÉCDOTAS SOBRE EL ARMAGEDÓN



El pasado sábado 19 de julio, el Señor me dio la oportunidad de presentar junto a la Sinfónica de Iglesia el Shaddai y un extraordinario equipo de actores y de producción, el drama musical Armagedón. Fue increíble. Una gran experiencia.

Por varios años había estado apoyando a la Sinfónica de Iglesia El Shaddai en sus diferentes presentaciones (dos cada año) haciendo el papel de narrador detrás del telón. Nadie sabía de quién era la voz, pero ahí estaba. Algunas veces debía hacer de voz de D!os y eso me ponía muy nervioso.  No me imaginaba que un día de repente iba a recibir la invitación para escribir un guión de una obra de teatro para realizarse junto a la Sinfónica. Pero así son las cosas de D!os, que uno muchas veces no espera.

A finales de diciembre del año pasado recibí la invitación de parte de Ray e Ingrid Modia, directores de la Sinfónica. La idea que tenían para la obra de teatro era “Armagedón”. La batalla final de Satanás y del mundo contra Cristo. El lugar donde Jesús sellaría su victoria absoluta y total frente a todos. Una batalla relatada en Apocalipsis, un libro lleno de esperanza para aquel que cree en el Señor.

Yo acepté porque tenía casi 3 meses de haber dejado el grupo de jóvenes en el que servía ya que el Señor me inquietó a apartarme por un tiempo para tomar un segundo aire y preguntarle por la próxima misión que sabía que no era ahí  donde había estado, sino que sería en otra área la cual yo no conocía. Pero ese día lo supe.

Tomé el reto, sabiendo también que recibiría ayuda de otros dos guionistas, pero lamentablemente se tuvieron que retirar por otros compromisos de Ministerio y/o familia. Así que me quedé solo para redactar el guión. Mismo que con ayuda de D!os logré escribir en un fin de semana. Ya había pasado como un mes juntando ideas pero toda la escritura fluyó en 2 días en el que no salí para nada, excepto para ir a la tienda y al Banco. Fue un fin de semana terrible porque yo me quería levantar y hacer otra cosa, pero el Señor me tuvo ahí sentado dándome ideas.

El tema a tratar en la obra es muy delicado. ¿De qué forma podría yo acercarme al Apocalipsis? Uno de los libros más complicados de entender, puesto que fue escrito en un lenguaje complejo. Tenía un estilo literario conocido como apocalíptico, utilizado desde 200 a.C hasta el 200 d.C aproximadamente. Usaba muchas imágenes literarias para protestar contra el sistema imperante. Eran escritos que traían esperanza al pueblo de D!os en medio de la persecusión. ¿Pero como interpretarlo para nuestros días? Para empezar hay muchas interpretaciones con fuerte peso teológico. Esta el punto de vista premilenarista, posmilenarista y amilenarista. Y dentro de esas corrientes otras ramas complejas.

Solo por mencionar algo, hay quienes creen que el rapto de la Iglesia es antes de la gran tribulación, otros que es en medio y otros que al final. Hay quienes creen que este mundo va a ir de mal en peor hasta que venga Cristo y otros que la Iglesia como cuerpo místico del Señor acá en la tierra va a ir restaurando las cosas y logrando que el evanagelio llegue a todos lados y sane la tierra antes de que el Señor venga. Así Él encontrará un panorama muy positivo y pondrá a sus enemigos restantes bajo sus pies.  Esta teoría me resulta muy atractiva pero tiene sus riesgos cuando lo ves en una perspectiva histórica. Además no veo que concuerde con las otras cosas que dijo Cristo respecto a su segunda venida.

Después de haber recibido la invaluable ayuda de amigos teólogos a quienes aprecio mucho y de leer un tanto de Teología Sistemática para tener un panorama general del asunto, llegué a la conclusión que no podría hacer de la obra un asunto 100% pedagógico - escatológico pues eso podría enredarnos y sesgar el mensaje que queríamos transmitir.  Sabía que en el auditorio tendríamos desde maestros en teología hasta aquellos que nunca habían abierto la Biblia en toda su vida.

Si trataba de hablarle solo al primer grupo… cometería un gran error, ya que no quedas del todo bien con alguien que domina el tema mucho mejor que tú. Hay puntos de vista tan variados e interesantes. Ellos ya conocen lo básico del evangelio y mucho más. En cambio habrían personas con cero conocimiento del Apocalipsis y que probablemente creían que este libro se cumpliría literalmente con bestias saliendo del mar y cosas así.

La verdad no urgía hablar de cuántos años debería tener el anticristo y que tipo de soda gustaría beber. No me mal interpreten, no digo que los aspectos teológicos o escatológicos no sean importantes. Solo quiero hacer ver que eso no era lo urgente. Ya habrá tiempo de ver esos detalles en aulas de estudio. En cambio había un mensaje urgente por dar. ¿Qué tal si esas cosas empiezan a pasar hoy frente a nuestros ojos? ¿Que tal si lo que estamos haciendo o dejando de hacer afecta directamente el futuro de nuestra Guatemala en un contexto apocalíptico?

Entonces de ahí surgió la idea que la obra planteara la pregunta: ¿Qué pasaría si cerraran iglesias y nos prohibieran predicar? ¿Qué pasaría si te persiguieran por tu fe? ¿Qué pasaría si nos tildan de intolerantes por no ir con la corriente del mundo(Eso ya está pasando) ¿ Qué pasaría si nos acusaran de terroristas por predicar un mensaje de "odio" (como suelen llamarlo) que señale el pecado en nuestra naturaleza? Qué pasaría si nos persiguieran al estilo apocalíptico, a la manera en la que el Imperio Romano perseguía y mataba a los creyentes en la época en la que el apóstol Juan escribió el Apocalipsis.

Así tomé unos sueños de mi adolescencia, cuando creé unos súper héroes que lograron sobrevivir al Apocalipsis y salvar vidas también. También tenía la idea de mezclar temas latentes como terrorismo y cibernautas al estilo “Anonymous”. Y por otra parte quería crear héroes guatemaltecos de carne y hueso sin súper poderes que desarrollaran su historia en un contexto nacional.


Esto me llevó a colocar el punto del drama en la Selva Petenera, donde los cristianos se encuentran huyendo del Nuevo Orden Unitario, el sistema implantado por un caudillo diplomático y satánico, el anticristo. Acá logré fusionar las ideas que tenía y resaltar el drama personal en esos tiempos. Amor, familia, lealtad, amistad, traición, etc. Fue una historia de ficción pero inspirada en profecías reales de la Biblia y en historias reales de héroes de la fe.

Al terminar el guión se lo envié a Ray en Miami y para sorpresa mía le gustó, así que unos días después estábamos en casa de la Pastora Cecilia de Caballeros para contarle el argumento y las ideas principales. También para sorpresa nuestra nos aprobó la idea y hasta el nombre de la obra. A ella le daba un poco de temor que la gente no llegara porque el título de la obra le causara miedo, pero yo pensaba todo lo contrario, la gente va al cine a ver cosas que le despiertan temor pero a la vez curiosidad.

Una vez aprobada la idea y terminado el guión debíamos empezar a reclutar actores y voluntarios. Luego la publicidad. Yo seguí adelante con el reto pero desde un principio dije que no quería dirigir. Consideraba que no era bueno para ello y que no tenía el tiempo necesario. Pero por cosas de la Providencia tampoco había un director. Así que cuando vi, ya estaba montado en el caballo y la carrera estaba por empezar. Supuse que el Señor enviaría a un director pero no fue así. En vez de eso me envío fuerzas y ánimo para dirigirla. Y colocó a una amiga que ya antes había hecho los montajes de obras anteriores, Arely Arriaga. Muy valiente y disciplinada por cierto.

Nos embarcamos pues en la aventura de dirigir la obra. Convocamos actores y voluntarios para el backstage. Todos estábamos sin recibir ningún salario, desde Ray, el director, hasta el último de los servidores. Era parte de esta aventura dar de gracia lo que de gracia recibimos. Era deber y privilegio a la vez.

El Señor nos envió a los que Él quería para los personajes. Mi petición era encontrar a los que Él de antemano hubiese escogido para cada papel. Pasamos por dificultades ya que algunos no pudieron seguir y otros se rajaron y tuvimos que buscar nuevos actores en las ultimas semanas. Una Institución nos ofreció apoyo y luego nos lo retiró por causas externas de fuerza mayor. Nos faltaba recurso técnico y no teníamos plata para ello.

Gracias a D!os hubo una empresa que nos apoyó con ello e incluso nos ofrendó varias cosas, pero como ya habían adquirido compromisos de espectáculos y eventos relacionados con el Mundial de Fútbol nos pudieron ayudar hasta la última semana. Recuerdo que un actor de los principales que apreciamos mucho se enfermó del nervio ciático... y pasaron muchas cosas que no les contaré. Pero los últimos 2 días pensé que todo se iba a caer. No dudé del Señor, pero si temía que a lo mejor Él nos quería pasar por la escuela del fracaso para enseñarnos algo. Temí por mi reputación y mi nombre. Quería esconderme bajo la tierra porque pensé que todo se iba a arruinar. Pero… no fue así.

La noche de la presentación el Señor me sorprendió ya que el evento salió y la iglesia se llenó con miles de personas. Probablemente unas 4,000 o 5,000. La gente estaba atenta, siguiendo cada escena cada línea. La obra se llevó a cabo con la secuencia que había pensado. La gente se quedó hasta el final y les gustó. Hubo quienes respondieron al llamado de Salvación y le entregaron sus vidas a Jesús. Eso a pesar de que el mensaje no era de aquellos bonitos donde te dicen que Jesús te va a resolver todos tus clavos y te va a prosperar jaja. No. El llamado fue de compromiso real.

Luego supe de reacciones diversas de personas impactadas por lo que hicimos. Bueno, no nosotros, sino la Gracia del Señor con nosotros. Una niña lloraba y lloraba y cuándo le preguntaron porqué ella dijo que había entregado su vida a Jesús. Ella estaba impactada. Eran lagrimas de felicidad.

El Señor hizo como Él quiso y usó a los actores y equipo de producción. Un equipo maravilloso y muy unido. Muchos eran de otras congregaciones y eso me gustó mucho, porque no buscábamos levantar la banderilla de ningún Ministerio terrenal sino la bandera de Cristo.


En fin, que puedo decir de todo esto? Que el Señor lo lleva a uno a límite de sus fuerzas, su fe, su resistencia, etc. Para que postrado en tierra uno deje el orgullo y clame ayuda. Luego el Señor se manifiesta y se glorifica. Yo era como un Tomás y mi madre decía: Confíe en el Señor mijo.  – Yo seguía dudando y al final de la obra, como toda mamá, sonrió al decir: Te lo dije. Todo iba a salir bien. Porque el Señor es fiel. - Jajaja. Sí. Ahora lo digo con más firmeza: El Señor es fiel.

lunes, 30 de junio de 2014

Ella

Ella, ella es tan gorda
como sus pretensiones
como sus ambiciones.

Ella, ella rueda en el suelo
tiene sucio su pelo
y rasgado su velo.

Y su ramo
solo es como el tamo,
tamo que se lleva el viento
sin hacer aspaviento.

Su vestido, es tan blanco puro,
tan puro como el cieno oscuro
y su espera ya no espera na´.

//Esa Iglesia, sí que sufre de amnesia
ha olvidado que ya tiene dueño
y se ha dado a la vianda y al sueño.

Esa Iglesia, esta plácida en su mundo
pero su cantar es sitibundo
y ha olvidado donde está la fuente…//

… la de su primer amor.

Ella, ella escucha un llamado,
¿Será la voz de su amado
que viene por los montes?

Ella, ella tiene un chance
de salir de este trance
de volver en sí.

En la fuente, hay agua gratuita,
es tan clara y tan bendita
limpia, hasta el fondo tu ser

Ven, que hay tiempo
y el tiempo es tan corto,
tan corto como esa espera
que debiste esperar.

//Esta Iglesia, ya no sufre de amnesia
se ha acordado que ya tiene dueño
y ha dejado la vianda y el sueño.

Esta Iglesia, renunció a este mundo
ahora su fervor es tan profundo
y ha resuelto volver  a la fuente…//

… la de su primer amor.

///Y su novio ya viene///
Y ella está lista para Él.



miércoles, 25 de junio de 2014

La Franquicia del Cielo

Quiso tener una franquicia del cielo
Y cobrar un dólar por el maná servido
Quiso dar un precio por partir el velo
Que gratuitamente ya había sido partido
Se le ocurrió monopolizar la gracia
Patentar el nombre y la definición
Se sintió orgulloso por aquella audacia
De lanzar al 2 x 1 la salvación.
Pero que gran promoción
Darte milagros en combo
De acuerdo a tu contribución
Para sostener el dombo.
Hoy quiere el mejor show de entretenimiento
Y gran audiencia a nivel internacional
Es tema de ayer el arrepentimiento
Mejor hablar de superación personal
Extrajo sólo los versos que aportaran
A la forma de su titánica visión
Tener todo lo que las masas desearan
Un dulce discurso de gran aceptación
Pero que gran promoción
Darte milagros en combo
De acuerdo a tu contribución
Para sostener el dombo.
Pero que gran promoción
De éste emprendedor califa
Si quieres hoy su bendición
Aquí te paso la tarifa.

martes, 4 de marzo de 2014

¿Necesita D!os nuestras ofrendas?

Este fin de semana me encontraba leyendo Exodo 13. Un pasaje donde D!os le pide a los hebreos que se rediman a los primogénitos de sus bestias. Pero también a los primogénitos de sus hijos. Unas versiones utilizan la palabra “redimir” y otras “rescatar”. De acuerdo al contexto también se utiliza la palabra “dedicar”.
Pero no me quiero centrar en el acto de la dedicación, sino en la motivación detrás de ello. Cuando uno lee el pasaje completo, se ve que hay una intencionalidad detrás del acto mismo de la dedicación.
Cuando D!os demandaba algo, un acto ceremonial, una fiesta solemne, una dedicación de diezmos u ofrendas especiales… había algo más allá del acto. Había una razón en ello, era un culto racional. Me encanta que el Señor explica el porqué de dichas cosas.
¿Será que D!os necesitaba tales ofrendas o actos de dedicación? En la antigüedad algunos dioses exigían ofrendas de sangre humana porque lo necesitaban. Era el alimento de los dioses. Pero el D!os de los hebreos no necesitaba tales ofrendas o sacrificios. De hecho, Él no exigía sacrificios humanos como Moloc. El Señor pedía sacrificios de ciertos animales puros, pero no porque Él lo necesitara, sino porque el hombre lo necesitaba.
Volviendo al pasaje de Exodo 13, el Señor pide que se le dediquen los primogénitos. Pero… para qué? Leamos lo que dice:
“…cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? (el acto de consagración), le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.
Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.” (Versión Reina Valera 1960)
La razón de dicha dedicación, no era porque el Señor lo necesitaba, sino porque sabía que los hebreos lo necesitaban. Era un recordatorio constante de lo que el Señor había hecho por ellos. Una forma de recordar quién era su redentor, quiénes eran ellos (los redimidos) y cómo había sucedido tal salvación. El acto remitía a un hecho histórico, real, conciso, preciso, específico, vívido.
Al igual que en esos días, hay ciertas prácticas de fe que realizamos, no porque el Señor las necesite o porque sean actos mágicos que encierren un poder místico en sí mismos. Sino que tienen un fin, una razón, un propósito. No son un fin en sí mismos, sino un medio que nos ayudan a perseverar en nuestra salvación o santificación. Comenzando por los sacramentos como el bautismo y la eucaristía (santa cena).
En otro plano muy distinto están los actos de consagración de los bienes que el Señor nos ha dado para que los administremos como los diezmos y las ofrendas. Es ahí donde me quiero centrar ahora.
¿Será que el Señor necesita nuestros diezmos y ofrendas? ¿Se diezma y se ofrenda con la finalidad de recibir algo a cambio? ¿Son estos actos un fin en sí mismos? La respuesta es…No. Hay algo más allá en el dar. En el ser obedientes y generosos.
El acto de dar nos hace recordar que en primer lugar, nada tendríamos en nuestras manos si no se nos hubiese dado del cielo. Nos hace recordar que todo es suyo y que de lo recibido de su mano, de eso le damos. Que nada nos pertenece. Que Él es nuestro proveedor y que confiamos plenamente en su provisión. Que nosotros solo somos sus mayordomos, sus administradores. Que primero está el Reino y después nuestros sueños personales.
No es Él quien necesita de nuestros diezmos y ofrendas. Somos nosotros los necesitados. Somos nosotros los privilegiados, los bendecidos. Y la bendición misma está en el dar. No en si recibimos algo a cambio de ello. No en recibir 100 veces más como si fuese un trueque mágico, como a veces lo pintan los predicadores posmodernos de la prosperidad. Sino en el acto mismo de desprendernos aunque eso duela.
Porque es ahí donde reconocemos y recordamos quién es Él, quiénes somos nosotros y cuál es nuestra relación con Él. Él es nuestro proveedor. Es ahí donde aprendemos a confiar y a depender de Él. Es ahí en nuestro sometimiento, en esa mansedumbre, donde encontramos el reposo para nuestras almas.



lunes, 3 de junio de 2013

¿Fe Individual o Colectiva?


Cuando oramos "Padre nuestro" declaramos una fe que se vive de manera colectiva, que aunque puede ser individual  no puede ser individualista. No oramos "Padre mío", sino "Padre nuestro". Reconocemos que es Padre mío, pero también Padre del que me cae bien, del que no me cae muy bien y del que no me cae nada bien. Y al reconocer que es Padre nuestro, deducimos que somos hijos del mismo Padre y lo que sigue es que si somos hijos, a la vez somos hermanos. Y esa hermandad nos lleva a la comunidad unos con otros.

No debemos vivir nuestra fe apartados de la iglesia (y al decir Iglesia no me refiero sólo al concepto convencional de un edificio, sino a la de un cuerpo y una comunidad viva que sobrepasa las cuatro paredes), apartados de nuestros hermanos y del mundo.

El confesar "yo vivo una fe a mi manera, apartada y prefiero no juntarme con los demás" so pretexto de encontrar hipocresía y faltas en tal o cual comunidad cristiana es una idea contraria a nuestra fe y contraria a las Escrituras. El ser familia nos lleva a ayudarnos mutuamente, a corregirnos, a perdonarnos, a una relación de semejanzas y contrariedades bajo el vínculo del amor y la fe que confesamos. De nuevo, la fe cristiana es individual pero no individualista, relacional y colectiva. - Javier el del Sombrero