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martes, 18 de febrero de 2014

El gran resemantizador de la Historia

Las palabras son signos. Y los signos se forman por un significante y un significado. De una palabra, su significante puede ser su sonido, su grafismo, su escritura. Y posee también un significado, que es el objeto representado por el significante, la idea, el concepto que se encierra en el significante. Si yo digo o escribo “casa”, tú la puedes leer y al hacerlo tendrás en tu mente la imagen de una casa en sí. O el concepto de “casa”.
Ya lo decía hace siglos San Agustín, que las palabras son signo de las cosas, y que en ocasiones también son signo del pensamiento. Las palabras se pueden resemantizar. La resemantización es un proceso en el que a una palabra se le da un nuevo significado.
Los humanos a menudo resemantizamos palabras e incluso imagenes y expresiones. Me parece que los medios de comunicación y la publicidad hacen que este proceso sea más rápido. Podemos encontrarle nuevos sentidos a las palabras o a las imagenes ya creadas. Esto es fruto de nuestra creatividad y de nuestra habilidad para comunicarnos.
Hoy quisiera hablar acerca de un símbolo, una imagen, una palabra que fue resemantizada a nivel universal y nos ha alcanzado a todos. Es la cruz.
La cruz era un instrumento de tortura empleada por los romanos hace miles de años atrás. De hecho era el más espantoso castigo, que podía tener al crucificado sufriendo por horas e incluso días antes de exhalar. Probablemente la causa principal de la muerte en la cruz pudo haber sido asfixia.
Jesús vino a sufrir la cruz como un criminal. Tomó el peor castigo por causa nuestra. Tomó nuestros pecados y los cargó consigo en a cruz. Isaías profetizó acerca de él diciendo que “el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por sus llagas fuimos sanados.” En esa cruz murió, pero al tercer día resucitó de entre los muertos. Los 4 evangelios históricos nos dan testimonio de ello.
La cruz tenía un significado espantoso. Y lo sigue teniendo, en cuanto a dolor, castigo y muerte. Pero desde que Jesús la sufrió cobró sentido paradógico. Él le dió un nuevo sentido a la cruz. Con sus sacrificio y sangre la resemantizó. Ahora podemos ver como el simbolo de la cruz se usa en los cementerios con un sentido de fe y esperanza. ¿Qué ocurrió?
Sin duda, esto se responde en la resurrección de Cristo. En la cruz bebió el pecado y el fruto del mismo que es la muerte, pero en la resurrección venció a la muerte y le quitó su poder absoluto. Él dijo “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá”. Si Jesús se hubiese quedado en la tumba hubiese sido un crucificado más entre los miles de ejecutados.  Pero Él se levantó tal como lo dijo.
Eso le dió un nuevo sentido a la vida, a la muerte, a lo presente y a lo porvenir. A la Historia pasada de la humanidad y al futuro que nos espera. Eso le dió un nuevo sentido a todo.
Por eso, Jesús es el gran resemantizador de la Historia. Resemantizó la cruz. Cuando sólo connotaba sacrificio pagano, castigo, vergüenza y dolor; la convirtió en símbolo de victoria, amor y entrega voluntaria. La convirtió en simbolo de esperanza, de salvación. La cruz representa la intersección del juicio y del amor divino. De seguro Jesús puede resemantizar tu historia personal, tu vida y tu propósito. Él que es el gran resemantizador de la Historia de seguro puede darte un nuevo significado.
 Síguelo, hazlo tu maestro, tu Señor y tu amigo. Sigue sus palabras, confía en su amor y verás que todo cambiará desde adentro hacia afuera. Eso es un hecho.

sábado, 11 de enero de 2014

¿Un residencial seguro o un mortal vecindario?


Si pudieras elegir entre un residencial con seguridad las 24 horas y un barrio con un muerto cada 24 horas... cuál elegirías para vivir? Curiosamente Cristo eligió nacer y vivir en el vecindario más inseguro de su época. Y no solo eso, sino que eligió la forma más insegura para venir al mundo: la forma de un bebé. Para ello tuvo que haber sido un feto y estar bajo los cuidados intensivos de una frágil doncella, la bendita virgen María.

Eligió el lugar más inseguro e insano para nacer: Un pesebre en un establo. Rodeado de animales sucios y olores desagradables. Eligió un territorio inseguro en el momento más inseguro y peligroso para nacer: Israel. En ese contexto histórico, Judea estaba bajo la bota del Imperio Romano. Había un señor soberano que dictaba el rumbo del mundo y ese era el emperador. Y había un solo Rey en Judea (bajo la autoridad del Emperador), Herodes. Cualquier niño nacido en este territorio y en este momento de la Historia, era desde su primer respiro, un súbdito del Emperador y un siervo del Rey.

Cualquier sentimiento nacionalista de parte de los judíos era señal de sedición. De repente aparece una comitiva internacional que va en busca de un niño, un descendiente del rey David, una esperanza, una promesa de un nuevo reino lleno de justicia. Eso es totalmente sospechoso y subversivo. Es totalmente contraproducente para el rey actual: Herodes.

Con el propósito de prevenir cualquier levantamiento contra su autoridad, el Rey Herodes envía a matar a todos los niños menores de dos años. Y así podemos ver que desde sus primeros meses, Jesús fue perseguido. En su tiempo de ministerio activo, la gente lo reconocía con el título: Hijo de David. Esto era una afrenta para el Imperio. Se reconocía su linaje real y su capacidad para restaurar el reino de la casa de David, de la cual proféticamente se había escrito que no tendría fin.

Todo el tiempo esto representó un peligro de muerte. Cristo, siendo en forma de D!os no se aferro a ello sino que se despojó a sí mismo tomando la forma de hombre y de siervo y haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Su motivación fue salvarte. Él vino al lugar más inseguro, en el momento más inseguro para darte seguridad eterna, para tomar tu lugar y el mío y de esa forma hacernos partícipes del suyo.

Eligió la forma más dolorosa y humillante de morir: La cruz. La crucifixión era el peor de los castigos y de las ejecuciones en el Imperio. Era tan humillante que a los ciudadanos romanos se les garantizaba que no sufrirían este tipo de castigo, gracias a sus ciudadanía. Para los judíos colgar en un madero era señal de maldición, pues está escrito: Maldito aquel que cuelgue de un madero.

Jesús se hizo un bebé, pobre, sirviente, condenado. Y se hizo pecado y maldición, rechazado por los hombres y aún por D!os, su padre, para que tú y yo, al creer en su nombre y al creer en su sacrificio por nuestros pecados recibamos vida eterna. Si tomamos la decisión de creer en Él, confiar en Él y rendirnos totalmente a Él, por su gracia nos hace morar junto a Él y bendecirnos en los lugares celestiales.

De nuevo pregunto: Si pudieras elegir entre un residencial con seguridad las 24 horas y un barrio con un muerto cada 24 horas... cuál elegirías para vivir? Curiosamente Cristo eligió nacer y vivir en el vecindario más inseguro de su época para que tú a la larga pudieras mudarte al residencial más seguro de todos los tiempos: el cielo. ¿Aceptas hoy el intercambio?